lunes, 10 de octubre de 2011

De lo mío sigo igual

He pasado el fin de semana con mucho desánimo. Si me tumbaba en la alcoba para relajarme nada hacía que me evadiera, ninguna lectura me entretenía y ninguna receta del libro de Simone Ortega me parecía lo suficientemente sugestiva. No me apetecía asearme ni acicalarme para salir a la calle. Sin embargo,alguna visita me hubiese agradado. Pensé en mi amiga Jacinta la Heavy, que tiene la fea costumbre de presentarse en mi casa sin avisar cuando le viene en gana, pero cuando intentas contactar con ella para quedar o charlar, nunca está localizable. Le dí varios toques al móvil, por si acaso, pero no contestó. La esperé toda la tarde hasta que llegué a la conclusión de que Jacinta es el tipo de amiga que siempre está a tu lado cuando realmente no la necesitas.
Dado mi estado, esta mañana he ido a ver nuevamente a mi médico de cabecera, la doctora Palmer. No tengo reparo en acudir a ella las veces que sean necesarias, por algo pago un seguro. Es una gran profesional, pero hoy estaba algo hosca y carente de empatía.
"Señorita Bárbola, no pienso recetarle ninguna caja de Seroxat, puesto que hacen el mismo efecto en su organismo que un Smint".
Regresé a casa, me preparé un sandwich de pan Bimbo con sardinillas en aceite vegetal y conseguí conciliar el sueño en la sobremesa, pero solo unos minutos. Tuve un sueño en el que me veía a mí misma dentro de varias décadas, conviviendo con un robot Asimo que me acompañaba al médico, a la farmacia, preparaba el desayuno, limpiaba la casa y sintonizaba los canales de la TDT. Hablaba y transmitía emociones, era un gran amigo. Desperté justo en el momento en que bailábamos un pasodoble en las fiestas de la Paloma. No me dio tiempo a averiguar si Asimo era vecino de esta Villa o un empleado de los Servicios Sociales del Ayuntamiento.
Miré el reloj y recordé que tenía turno de tarde en el Jack&Jones. Me pinté los labios, me prendí una flor en el pelo y salí escopetada para Fuencarral. El bullicio, la música tecno y la insolencia de la clientela me han ayudado a recuperar mi espíritu.

3 comentarios:

  1. Si vuecencia me permite, le recomiendo leer lo antepenúltimo de Jorge Bucay para superar tan ingrato bache y, si en el peor de los casos no le resulta de gran ayuda, le insto a utilizar semejante tomo como tope para la puerta del boudoir.

    Anónimo Venusiano

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  2. Muy agradecida. Por lo que conozco de Vd, estoy convencida de que será una lectura muy agradable. De hecho, tomaré su consejo y empezaré con ella cuando acabe con el "Cancionero" de Petrarca.
    Un afectuoso saludo.

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  3. Imagino será una edición firmada por el propio autor de verso endecasílabo y de estilo virgiliano, otrora calificado de extranjerizante...
    ¿En que cuál de sus 317 sonetos, 29 canciones, 9 sextinas, 7 baladas y 4 madrigales se encuentra enfrascada vuecencia?

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