El otro día creé una cuenta en E Darling. Debí levantarme optimista, no conforme a resignarme a mi naturaleza y limitaciones. Me cité con un apuesto caballero, para charlar y conocernos mejor. Era tenista y me invitó a uno de sus partidos, en el club Somontes de El Pardo. "Vestiré un polo blanco y azul" me puso en un sms. Allí me presenté. Dudé en ponerme un conjunto Lacoste de falda corta muy apropiado, pero al final opté por camisa blanca y jeans. Una pulsera Pandora remataba mi atuendo. No quiero convertirme en una especie de Carrie Bradshaw. Detrás tenía dos señoras de unos cuarenta y cinco años, con un pelo rubio luminoso y esponjoso, ataviadas con vistosas joyas. El partido me aburrió tanto que intenté entablar conversación con las dos damas. Me ignoraron completamente, pero me entretuve escuchándolas.
- Pues sí, estuvimos en Paris y tampoco es para tanto la fama que tiene. Madrid me gusta mucho más, mucho más limpio. Tanto bombo con los Campos Elíseos y está mucho mejor La Castellana...
- Y La Almudena más señorial que Notre Dame...
- Claro que sí, y el metro de Madrid es el mejor de Europa, nada que ver con la basura que tienen ellos...
El tenista se acercó a la grada tras su paso por el vestuario. Cuando me vio se quedó inmóvil, mentiría si dijera que estoy acostumbrada a ese tipo de reacciones.
- ¿Te vienes a tomar algo al bar del club?
- Será un placer.
- ¿Qué te ha parecido el partido?
- No entiendo mucho de tenis.
Me miró sonriente y dijo con desdén:
- ¿Qué pasa? ¿Que no te gustan los deportes?
- Por supuesto que sí, caballero. Me gusta la equitación, la gimnasia rítmica, el patinaje, la natación sincronizada...
- Invítame algún día a verte patinar.
Y lanzó una sonora, desagradable e interminable carcajada que se me clavó en el estómago como la punta de un cristal.
Le miré fijamente y de forma inquisitiva.
- Eso será el día que Usted me invite a algún partido suyo del circuito de la ATP.
Se quedó boquiabierto, el muy estúpido. Antes de que articulara frase alguna, le espeté:
- Y lo siento, pero me tengo que ir. Ayer ví "Match point" y desconfío de los tenistas aficionados.
Me dí la vuelta y volví a casa. No miré atrás en ningún momento. Recuerdo el episodio con amargura, pero feliz por no haber perdido mi orgullo. Imagino que he vuelto a entrar en otra larga etapa de recelo hacia las virtudes del sexo opuesto.

Menuda tarde le dieron querida, los tenistas de esa calaña solo deberían publicitar champú y dejar de intentar herir a las bellezas clásicas como la suya. Le animo a cerrarse esa cuenta de E Darling y a darse una vuelta por el museo del Prado entre semana, seguro que muchos admiradores querrán tomar un café y pasear por Recoletos con usted.
ResponderEliminarNo se desaliente, las mujeres de su clase son almas solitarias e indomables pero siempre encuentran otra alma herrante con quien compartir pasiones y recetas culinarias de lo más castizo.
A sus pies señora.
Gracias estimada señora, no imagina lo que me reconfortan sus palabras. No podría expresar cuan agradecida le estoy. En usted no solo he encontrado una gran profesional y un modelo a imitar, también una confidente y amiga de las que ya no quedan en este ambiente mundano.
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